Era una mañana fria, parecía como si el tiempo fuera, del pequeño estudio se asemejara a como me sentía realmente. Me había prometido a mi misma ordenar el desorden, tanto físico como mental. Eche un vistazo al estudio. A la derecha se encontraba la cocina, bueno, lo que quedaba de ella. Montones de envases de comida para llevar se amontonaban alrededor de la encimera. A la izquierda se encontraba el salón. Un sofá con una mesita a los pies, en ella había unas revistas que había comprado la noche anterior con la esperanza de despejarme, pero no dio resultado. Un paquete de cigarrillos asomó entre las revistas y decidí empezar por ahí. Me salí al balcón, el fino aire caló hasta los huesos. Me gustaba el invierno, mejor dicho, lo adoraba. Pero ahora que estaba sola, se veía como la mayor mierda jamas vista. Me terminé el cigarrillo, prácticamente tiritando del frio. No me quedaban mas excusas, tenia que limpiar. Empezé por la cocina, tiré todos lo envases de comida para llevar y limpié los pocos platos que había utilizado esta semana. Después pasé al salón, recogí las revistas y limpié los restos de cigarrillo.
Dos horas después me tiré en sofá orgullosa de mi misma. Cogí un cojín y me lo puse detrás. Al cogerlo un papel doblado cayó a mis pies. Era una nota. Y era suya.
domingo, 19 de abril de 2015
Día 4 sin ti.
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