martes, 7 de abril de 2015

Día 1 sin ti.

7:30. La alarma había sonado como todos los dias, porque aunque tu ya no estuvieses, la vida continuaba. Era mi primera mañana sin ti a mi lado y los amaneceres se sentían distintos. Preparé dos cafes, uno para mí, y otro para tu recuerdo. Jugaba con la taza mientras contemplaba mi desorden, unas cuantas botellas de cerveza se amontonaban alrededor de la cama recordandome lo inevitable, estaba sola. Tu recuerdo vagaba por cada esquina del pequeño estudio, haciendo incapie en los lugares en los que nuestros cuerpos habian disfrutado el uno del otro escasas noches atras.

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