Alli estaba yo, en la oscuridad de mi cuarto, mirando el techo, sin saber que hacer con mi vida. En momentos como este, lo unico que me calmaba era un cigarrillo pero, se habían acabado. Decidí calmar mi angustia con chocolate, ya que era mi segunda droga. Fui hacia la cocina, pero me tropecé. No era algo lo que me impedia el paso, si no alguien. Eché la vista atras, y entre sombras lo ví. Me congele ante su imagen, y una gran parte de mi cuerpo quería correr hacia él y besarlo. El estudio estaba totalmente a oscuras, pero se podía ver perfectamente su pelo despeinado y su blanca sonrisa -¿que haces aqui?- le pregunté. -te echo de menos- contestó él. Se me cerró el estomago. El echo de volver a escuchar su voz, me hacía enloquecer. Me aparté de él, y le señalé la puerta. -vete de aqui-. Le dijé. Pero por alguna extraña razon no quería que se fuese, y no lo hizo. Se quedo de pie, durante unos minutos, mirandome. Y sin darme cuenta, estaba a escasos centrimetos de mi. No podía creer lo que estaba sucediendo. Lentamente se fue acercando, colocó ambas manos en mi cintura, y me atrajo a él. Practicamente no habia espacio entre nosotros. Podía sentir su aliento en mi boca. Me miró a lo ojos, yo a los suyos.
Y me desperté. Seguía sola, en mi cuarto, pero sin él.
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